jueves, 14 de febrero de 2008


Si volviera existir, seria un rockero. Ayer soñe que daba un concierto y después de este concierto, había un montón de minas bastante increíbles que me querían levantar y yo no estabas para nada interesado. Me acuerdo que me preguntaban si no pensaba aprovecharme de las circunstancias y respondi para qué, que ya sentía que me había tirado a todo el estadio, que simplemente no tenía ganas.-Eso es totalmente cierto. Eso es lo que uno siente. Un concierto es muy agotador. Es como tirar y luchar, a la vez. Es confrontacional. Te agota y te estruja. Te lo sudas todo. Sales al escenario y realmente tienes que tener una actitud combativa. Estar dispuesto a todo. A tirar o a luchar. O a ambas cosas. Se produce una conexión de intimidad muy rara y sientes que, de alguna manera, te contactaste con todos. A veces pueden ser hasta diez mil o más. Y eso es freak.-¿Te da pánico de escena? ¿Te pones nervioso antes de salir?-No realmente. Es más una vola de adrenalina. Es como estar en un tablón para saltos ornamentales. ¿Salto o no salto?-Si no hubieras optado por el rock y te hubieras quedado en tu pueblo, ¿qué crees que estarías haciendo ahora?-¿Quién sabe? Quizá hubiera seguido estudiando. Estaría por graduarme. Tendría un trabajo. Sería profundamente infeliz.-¿Y cómo pasa uno de ser un introvertido a un extrovertido?-Fácil: cuando tu inseguridad ya no sirve, revientas. Y lo que estaba adentro, sale.
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