miércoles, 18 de julio de 2007

MUJERES OBJETOS


Iba esta mañana en el metro de Santiago, y debiendo esperar un rato para que pase el carro he empezado a fijarme en los anuncios que me rodeaban. No, no eran anuncios con frases, ni siquiera con palabras. Eran imágenes. 1,2,3, hasta 6 anuncios diferentes habían en aquella parada de metro. Y en todos salía un cuerpo de mujer. No de mujer liberada, no. Sino de mujer objeto, insinuando sexualmente, de una forma muy provocativa (ombligo y escote, sí, pero enseñando poco y con poca clase). Apetecible para el ojo del macho, del empresario salvaje, en fín. Eran cuerpos perfectos, pero fríos. Sonrisas por dinero. Un mero papel con una representación fotográfica fijada bajo un prisma ideológico determinado, de lo que es y debe ser la mujer, pensaba yo.
Pensé un poco más y asocié esa imagen a machismo, a celos, a pegar a la mujer, a no respetarla y a obligarla a estar como lo que sale en las fotos, es decir asociarla al gusto del macho y asociarla a productos de compra: los unos para los machos (auto), los otros para las hembras (yogurh dietéticos, vida "sana", moda). Y de repenté me fijé en las mujeres del metro. Chicas normales, mujeres trabajadoras, independientes o que luchan para serlo, lectoras de diarios y libros, nada insinuantes, y mucho más bellas y humanas, sin duda. La mujer auténtica, que no está aquí para posar como un objeto sexual, sino que viene con las ideas más claras .